Cómo preparar un viaje en bicicleta

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Cómo evitar los errores más comunes que pueden dejarte sin diversión en una salida cicloturística. Consejos para viajantes en ruta y para aventureros de la montaña.


Si sos como la mayoría de los ciclistas, la sola idea de emprender una travesía en bicicleta despertará en vos una feroz urgencia en lanzarte a la ruta o al sendero en busca de aventura, descubrimientos, adrenalina y camaradería. Pero cuidado, ya que sin preparación adecuada, es bastante probable que se cumpla la fatídica Ley de Murphy… y algo te arruine los planes.
A modo de ejemplo:
– Ya en pleno crepúsculo te aventuraste a la búsqueda de un hermoso pero lejano camping del cual “alguien” te habló…
– Hace ya un rato que tu caramañola se vació. Aparece un leve dolorcito de cabeza y por momentos tenés visión doble…
– Faltan aún 5 horas de pedaleo para completar la jornada y el dolor que te está provocando tu asiento recién estrenado crece más rápido que la deuda externa Argentina…
– Te encontrás en compañía de un amistoso conductor de camión que fuma y fuma y fuma mientras te acerca al lugar al que tus compañeros llegarán esa misma tarde pedaleando y felices. El cansancio, el hambre y la sed te obligaron a abortar ese tramo en bici…
Para ayudarte a estar seguro de que un inesperado dolor de cabeza, un par de piernas torturadas y/o una inadecuada preparación anímica no arruinen tus escasos e invalorables días de vacaciones, es que hemos consultado a algunos experimentados guías de cicloturismo para contarte cómo evitar los errores más comunes en travesías de ruta o de mountain bike.
Hemos dividido nuestros 12 consejos en dos mitades destinadas por partes iguales a viajes en ruta y viajes todo terreno. Pero muchos de ellos son válidos para ambas especialidades. Obviamente que con estos 12 consejos no se agota el saber al respecto; son simplemente los errores más frecuentes y más evitables.

En ruta

Error N° 1
Entrenando en la travesía
Alguna gente cree que puede ponerse en forma física durante los primeros días de la misma travesía. Pero rápidamente se dan cuenta de que debieran haberlo hecho antes. La mejor manera de resolver esto, si es que no estuviste pedaleando mucho durante el año, es empezar a pedalear de 2 a 3 meses antes de tu travesía. Empezá por pedalear unos 25 km diarios, 3 veces por semana. Después de 5 salidas subí a 35 km. Aumentá gradualmente el kilometraje. Esta aproximación paulatina es siempre la mejor.
Estudiá el itinerario de tu travesía y encontrá el día de mayor distancia a recorrer: si se tratara, por ejemplo, de 150 km, deberás incrementar tu distancia de entrenamiento hasta aproximadamente un 75 u 80% de esa cifra (110 a 120 km). Una vez avanzado tu entrenamiento es conveniente que ruedes un par de veces más distancia de la que nuca has rodado en un día. Algunos días de entrenamiento largo te permitirán conocer cómo reaccionará tu cuerpo durante la travesía.

Error N° 2
El área mental
Preparate mentalmente. Mucha gente que abandona travesías no está lo suficientemente preparada en este sentido. En muchos casos las dificultades no provienen de limitaciones físicas, sino mentales.
Deberás estar preparado para enfrentar cara a cara momentos difíciles (vientos, tormentas, cansancio, dolor) y a trabajar a través de ellos. Es fundamental ser capaz de convencerse de que, aunque fuere muy lentamente, seguirás avanzando.

Error N° 3
No entrenar con equipaje
Si tu travesía es campamentera deberás hacer por lo menos 2 ó 3 sesiones largas de entrenamiento con la bici cargada a full, muy especialmente si nunca viajaste con alforjas laterales delanteras y/o traseras. El peso extra transforma a tu bici en “otra” bestia en términos de estabilidad y manejo, además de consumir más energía.
Necesitarás frenar antes, ya que tu bici es más pesada y tendrá más inercia, o mantenerte más derecho en las curvas. Si inclinás mucho la bici en un giro, tus alforjas delanteras pueden tocar el piso. Sé cuidadoso en pavimentos agresivos o caminos precarios: el stress en tus ruedas aumentará en proporción directa al incremento del peso.

Error N° 4
No cuidar culo y manos
Seleccioná un asiento cómodo, pero tené cuidado con su diseño. Los asientos muy anchos se ven confortables, pero están hechos para recorridos cortos y salidas casuales en bicicletas que permiten pedalear en una posición bien erguida, y no para los largos recorridos de una travesía.
Algunos ciclistas utilizan cremas medicadas para prevenir molestias provocadas por el roce con el asiento. Pero de noche es preferible mantener la zona seca y limpia, aunque algunos prefieren talco para bebés. Usá siempre un par de calzas limpias cada día.
Sin embargo, algunas veces no hay otra cosa que soportar estoicamente el asiento y, a lo sumo, esperar unos días… Este período puede llegar a ocupar la primera semana. Por eso lo mejor es hacer esto antes que se inicie la travesía. Y si vas a alquilar una bici lo ideal es llevar tu propio asiento.
Los guantes de ciclismo son una buena solución para proteger tus manos, pero la clave es mover las manos cada tanto alrededor del manubrio y cambiarlas brevemente de posición.
La forma curva del manubrio tradicional es buena para travesías de ruta, aunque una de mountain con cuernitos o una extensión aero-bar ayudan mucho. Cuantas más posiciones de brazos y manos tengas disponibles, mejor.

 

Error N° 5
Cargar de más
Llevá lo mínimo posible. Usar algo una vez por semana no es una buena razón para llevarlo. En una salida de 2 semanas sin apoyo externo todo lo que realmente vas a necesitar no debería pesar más de 15 a 18 kilos. Y cuando estás equipado para 3 semanas también estás equipado para 3 meses.
La gente tiende a cargar mucha ropa, en prevención de cambios de clima. No es necesario llevar un rompeviento, una campera para lluvia y una campera para lluvia con abrigo interno. En vez de eso deberás pensar tu vestuario en capas. Con clima fresco la capa interior debe ser una camiseta de tela sintética que permita la liberación de la transpiración, y la exterior una campera con cierre y resistente al viento y al agua. Regularás la temperatura de tu cuerpo abriendo un tanto el cierre en los ascensos y cerrándola en los descensos.
Los avances actuales en vestimenta para deportes al aire libre, especialmente en ropa interior, permiten reducir mucho la carga.

Error N° 6
Obsesión por la dieta
Durante la travesía hay que comer bien, ya que estás pedaleando. Hemos visto vegetarianos pedaleando fuerte, aunque también hemos visto gente que come chatarra pedaleando fuerte. No vamos a discutir en esta nota cuestiones de nutrición, pero te aseguramos que si alguien está convencido de que la dieta puede afectar su capacidad de pedalear, seguramente que la afectará, ya sea por razones físicas o mentales. Pero en cualquier caso, no hagas cicloturismo para bajar de peso, ya que lo único que lograrás es quedarte sin energía precisamente cuando más la necesites. ¿Y quién puede disfrutar de unas vacaciones en las que se sienta permanentemente cansado? Necesitarás muchos carbohidratos como energía primaria, pero también algo de grasas y proteínas y muchos líquidos.

 

Por los senderos

Error N° 1
Mala distribución del peso
Mucha gente tiende a sentarse sobre sus nalgas y a apoyarse demasiado en sus manos, aún en terrenos escabrosos. En estos casos es mejor subir el asiento hasta llegar a la posición “ortodoxa” de ciclismo (sentado, con el talón de un pie apoyado en el pedal, éste en la posición más baja, la pierna debe quedar casi estirada -mínimamente flexionada). En este caso, la posición correcta en caminos tortuosos es mantener los brazos y las rodillas flexibles y levemente flexionadas, para absorber los impactos en esos puntos y no en las nalgas y las manos. Para descensos hay que deslizarse hacia atrás en el asiento, de modo de trasladar el peso del cuerpo a la rueda trasera. Y en descensos muy abruptos habrá incluso que deslizarse más allá del asiento, lo más atrás posible.

Error N° 2
Tirar cambios estilo heavy
Hay que evitar hacer crujir los cambios.
Descargar brevemente el pedal antes de pasar un cambio, especialmente si estás en un ascenso. No trates de tirar cambios cuando estás aplicando mucha fuerza en los pedales. La mejor táctica en un ascenso es bajar a una relación lo más liviana posible antes de iniciar la subida, no después. Y hay que evitar las combinaciones en las que se cruza la cadena (plato grande – corona grande o plato chico – corona chica), ya que al funcionar de esa manera se dañan la cadena, los platos y las coronas, produciéndose desgastes y hasta posibles roturas.

Error N° 3
Fobia al freno delantero
Es un mito muy extendido el de que no hay que usar el freno delantero en descensos. De hecho, es precisamente el freno delantero el que aporta la mayor potencia de frenado. Y para poder usar el freno delantero en estos casos, sólo es necesario deslizar lo más atrás posible el peso de tu cuerpo (ver Error N° 1). Excepción: en una curva con piso de superficie suelta hay que aflojar la tensión sobre la manija del freno delantero, de manera que la rueda delantera no se entierre en el piso y te haga caer.

Error N° 4
Doblar mal
Al doblar, incliná tu bici, no tu cuerpo. Mantené abajo tu pedal de “afuera” y empujá la rueda delantera contra el piso. Esto realmente ayuda a mantener la tracción durante la curva.

Error N° 5
Iniciar mal un ascenso
Iniciar un ascenso desde cerro es un verdadero desafío. Primero hay que operar el freno trasero para evitar irse hacia atrás, inmediatamente poner uno de los pedales en su posición de máxima palanca (entre la posición más alta y la horizontal), simultáneamente soltar el freno y aplicar potencia al pedal suavemente, no como un pistón, de manera de no hacer girar en vacío a la rueda trasera. No intentar ninguna maniobra secundaria, tal como trabar las zapatillas o calzarse las correas hasta no estar en marcha regular y controlada.


Error N° 6
Fuera de medida
Hay todo tipo de medidas en una bici, tanto el cuadro como muchos de sus componentes (ancho de manubrio, largo e inclinación del stem, forma del asiento, etc.), que deben ser cuidadosamente seleccionadas y probadas antes de emprender un largo viaje
Y hay casos como el de las mujeres, que tienen proporcionalmente más corto su tronco que los hombres, de manera que posiblemente necesiten una bici con un caño superior y/o un stem más cortos para prevenir problemas en espalda, cuello y hombros asociados con una posición muy “estirada”.
Una de las medidas que hay que tener en cuenta es la del asiento. Hay gente que prefiere un asiento ancho y blando para los viajes largos. Su tamaño lo hará seguramente muy amable para las nalgas mientras pedalees erguido y bien sentado. Pero ni bien tengas que encarar terrenos técnicos, es siempre preferible un asiento más delgado, que aguante lo mejor posible tus nalgas pero que te permita moverte libremente a su alrededor. Por otra parte, en un asiento ancho sufrirás -al pedalear- el rozamiento permanente de tus piernas con los laterales del asiento.

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