Rodando a la morada de las estrellas

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Claudia y Javier han atravesado Asia, Oceanía y América en bicicleta con la intención de llegar a “la última morada de las estrellas”.

Estos amigos de Ciclociudad Chetumal salieron de Barcelona hace dos años y para ellos no hubo camino, “se hizo el camino al ciclar”.

Iniciaron mochileando por Rusia para lo que se apretaron el cinturón algunos años como enfermeros y así, en el caso de Claudia, renunciar a su trabajo; y, para el caso de Javier, solicitar una licencia por dos de los cinco años a que todo español tiene derecho durante su vida laboral sin correr el riesgo de perder su plaza.

Decididos y motivados, estos barceloneses se internaron mas pronto por Mongolia, China, Nepal y Birmania en un viaje de bajo coste o de “mínimos”, usando la red de couchsurfing, planeando una ruta apartada totalmente de los clásicos folletos turísticos que suelen empobrecer los viajes y los bolsillos.

Encantados con la hospitalidad birmana a pesar de la dictadura militar que padece ese país, y maravillados por la fraternidad que se vive a pié en las comunidades budistas, comienza a surgir en ellos la idea de comprar dos bicis.

Con esa piedrita llegaron a Tailandia, donde el periplo comenzó a tomar forma de pedales:

En cuanto a nuestra misión de comprar las bicis, no ha sido fácil encontrar algo que nos convenciera. Aquí no hay término medio, o son muy malas o muy buenas. Es difícil encontrar alguna gama intermedia a un precio que se ajuste a nuestro presupuesto. Finalmente hemos conseguido dos buenas bicis de segunda mano, quizás más de lo que necesitamos, pero después de mucho buscar, nos hemos decidido por la buena calidad, ya que deben acompañarnos a lo largo de muchísimos kilómetros. Se trata de una Merida y una Specialiced que estamos preparando a contrarreloj, ya que mañana temprano queremos empezar esta nueva aventura con la que estamos verdaderamente ilusionados.

Y así lo hicieron y así dejaron los tenis para montarse en dos ruedas y pedalear por Camboya, Laos, Malasia, Indonesia, Autralia, Nueva Zelanda, Estados Unidos en un viaje que, por increíble que parezca, ni siquiera ellos se creían capaces de hacer.

Claudia, por ejemplo, odiaba las bicicletas. Simplemente no se montaba en ellas. Pero Javier la convenció dándole las garantías necesarias para, en cualquier momento, abandonar el sillín en cualquier paraje asiático y ponerlas en venta.

Pero ni siquiera Javier tenía el manillar por el mango:

Todo son incógnitas, no sabemos cómo responderán las bicis, ya que no son nuevas, no sabemos cuál es nuestro estado real de forma ni si aguantaremos bien las etapas, desconocemos si soportaremos el horrible calor, ignoramos el estado de las carreteras, etcétera.
De momento ya tenemos los primeros problemas antes de empezar. Las mochilas no se ajustan bien a los portaequipajes y pesan más de lo que creíamos, a pesar de que ayer las aligeramos mucho. Así que debemos tirar más ropa y enseres no imprescindibles.
Llegaron a Chetumal desde Tijuana tras 15 mil kilómetros a puro pedal. Celebraron el cruce de EEUU sintiendo el gratísimo retorno a su lengua, el exquisito sabor del castellano, ese que habían dejado de hablar para cruzar palabras en inglés o hacer muecas y señales en Asia; ese que únicamente practicaban cada noche que actualizaban su blog al que, desde su arranque en Rusia, llamaron “Rumbo a Xibalbá“, sin saber que su viaje culminaría dos años después sobre las mismisimas “entrañas del inframundo”.
Hace tiempo vimos una película juntos. En ella Xibalbá era la última morada de las estrellas. Esa interpretación nos cautivó. Por eso llamamos así nuestro blog. Y, sin saberlo, estamos terminando este viaje en el corazón mismo de Xibalbá.
Junto a los miembros de Ciclociudad Chetumal, Claudia y Javier descansaron en Chetu durante dos días. El viernes pedaleraon por el boulevard y comieron las maravillosas tortas del CAFÉ MILAGROS. No se fueron sin comer unas piezas de POLLO BRUJO  y, por la noche, se pasaron al Parque del Queso por unas CREPAS YAYA.
El sábado estuvieron en Bacalar y el Cenote Azul donde disfrutaron de un riquísimo ceviche de camarón en LOS ALUXES. Por la noche, el grupo de MTB PASHA GROUP les preparó una sencilla y cálida cena, en que varios ciclistas pudieron compartir con ellos sus vivencias.
ClaudiayJavier
Actualmente, Claudia y Javier están en Felipe Carrillo Puerto en su viaje a Cancún, desde donde tomarán un vuelo directo a Madrid, para pedalear los últimos 600 kilómetros de aventura y sorprender a su familia en Barcelona, un lugar en que, nos dicen, “las estrellas más inquietas salen juntas a pedalear”.

 

Consulten el blog de Claudia y Javier y compártanlo con sus familiares y amigos.

 

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